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Sagrada familia: "¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?"

26 Diciembre 2021

¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre? San José enfadado con María porque no le consultó su decisión con el ángel... pero no dice nada, mejor se lo calla. María, desconcertada, porque su esposo está cada vez más distante, algo le pasa, pero mejor no le dice nada. Mejor callarse. Jesús, todavía sin asumir su papel protagonista, porque sus padres no le educaron en la fe, le dijeron que mejor cuando se hiciera mayor decidiera por él solo si quería creer o no en Dios. Mejor callarse. Y qué decir ya del pensamiento de abortar ante un embarazo inesperado, complicado y no deseado... 

¿Os imagináis si esto realmente hubiera ocurrido así? La Sagrada Familia no tiene superpoderes, no son superhéroes de Marvel o DC. Si algo los hace especiales a cada uno es su vida cotidiana, sencilla... como la nuestra. Aceptan la voluntad de Dios, aún sin saber lo que ocurrirá y sí sabiendo que fácil no va a ser. Nos enseñan la importancia de la comunicación, y no sólo con ellos, sino también con Dios. Dios forma parte de esta familia. No dejan sus vidas a la improvisación, a la comodidad, al silencio (en cuanto no comunicarse)... Esta fiesta debería impulsarnos a revalorar la comunicación en las familias, en el saber compartir vida y fe, en el sabernos acompañar en los momentos difíciles y no tan difíciles, en dejar que Dios tome protagonismo en nuestras vidas y decisiones... y saber escuchar. 

 

Lectura del santo evangelio según Lucas 2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados." Él les contesto: "¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.