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Domingo 3º TO: "Me ha enviado para anunciar la Buena Noticia"

23 Enero 2022

Me ha enviado para anunciar la Buena Noticia. Jesús lee con la certeza y seguridad que le da su misión, que le da el haberse preparado para ese momento, que le da el haberlo discernido y haberse fortalecido en la oración... de ahí que fuera "con la fuerza del Espíritu"

En nuestro desempeño como catequistas, acompañantes, profesores, evangelizadores... vamos como con miedo, como si fuéramos "de oculto", sin dar mucho la nota... Y Jesús sí que dio la nota: "Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír". Y hoy celebramos también el Domingo de la Palabra instituido por el papa Francisco, por petición misma del Pueblo de Dios, porque, aunque muchas veces no nos lo creamos, nuestro mundo tiene hambre de la Palabra.

Hoy tenemos esa invitación a la valentía, a anunciar con certeza y seguridad, pero que no viene de nosotros, sino que la tenemos porque Dios nos ha enviado (somos enviados, no auto-enviados). Anunciar la Palabra como quien sabe que está dando algo que la gente lleva buscando mucho tiempo. Sólo así, con esta certeza, con esta seguridad, con esta valentía, con este sentirse enviado... la fuerza del Espíritu inundará tu vida y podrás decir como Jesús que hoy la Buena Noticia se ha vuelto a cumplir.

 

Lectura del santo evangelio según Lucas 1, 1-4; 4, 14-21.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendio por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista.
Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.”
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.”