Domingo 28º TO: "Levántate"
LEVÁNTATE. A lo largo de estos años, me he encontrado con gente alejada de la fe, alejada de la Iglesia. Y muchas veces la razón ha sido simplemente por no encontrar acogida, no encontrar a nadie que le haya mostrado o le haya ayudado a encontrarse personalmente con Dios, otras veces ha sido porque ha encontrado rechazo por algún comentario, algún mal gesto, otra veces sencillamente ha sido por razón de dejarse llevar por el ritmo de la sociedad...
¡A ver cuando nos enteramos que nuestro Dios es un Dios de cercanía, un Dios que se acerca al alejado, al enfermo... al leproso...! Es un Dios que sabe mirarte a los ojos y tenderte un brazo, y decirte desde el corazón: "¡Levántate!".
Ojalá, tú y yo, cristianos, aprendiéramos de estos gestos y palabras de Jesús, y supiéramos ser la experiencia más directa de Dios con la gente que nos rodea, la experiencia de cercanía, de acogida, de sanación... No tengas miedo, y ofrece tu brazo, que con tus gestos y tus palabras la otra persona sienta de verdad ese LEVÁNTATE.
Hoy te reto, no sólo a que seas esa experiencia, sino que también cierres tus ojos y agradezcas esas ocasiones en las que de un modo u otro te ha dicho en tu vida: LEVÁNTATE.
Lectura del santo evangelio según Lucas 17, 11-19
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros."
Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes."
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.
Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?"
Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado."




